Cuando se trata de innovación en fachadas prefabricadas, el concreto polimérico está marcando la diferencia en proyectos arquitectónicos que requieren especial resistencia a diferentes agentes, rapidez de instalación y diseño estético de calidad. Este material, conocido por su ligereza en comparación con el concreto hidráulico tradicional, ha permitido que arquitectos, desarrolladores y constructores optimicen tiempos de obra sin sacrificar la seguridad estructural ni la durabilidad.
Nuestra participación en el Hospital General de Cuajimalpa, involucró el suministro y la instalación de 1,990 m2 de fachadas TILEIUM en tan solo 3 meses, esto representó una reducción de casi 50% en los tiempos estimados de una instalación convencional que normalmente tomaría alrededor de 6 meses. Permitiendo que el proyecto se construyera con rapidez y se redujeron los costos asociados al tiempo en obra, como alquiler de estructuras de andamiaje, maquinaria de elevación, mano de obra prolongada y retrasos comunes ya que en proyectos tan importantes como el mencionado, es primordial la eficiencia para su pronta puesta en marcha entendiendo el impacto que tienen estos servicios en la comunidad.
¿Por qué el Concreto Polimérico es más ligero y resistente?
El secreto radica en su composición innovadora y su proceso de fabricación. Mientras que el concreto tradicional depende del agua y el cemento como aglutinantes, el concreto polimérico utiliza resina poliéster y carbonato de calcio que con el uso de cargas minerales más finas aumenta significativamente sus capacidades físicas y mecánicas permitiéndonos diseñar elementos más esbeltos y por ende más ligeros. Esto lo convierte en la elección ideal para proyectos arquitectónicos que requieren un balance perfecto entre funcionalidad y diseño.
Además, esta ligereza facilita el transporte y la manipulación de las piezas en obra. En el caso del Hospital General de Cuajimalpa, las placas prefabricadas fueron trasladadas en tan solo 3 embarques e instaladas sin necesidad de grúas pesadas, lo que aceleró el proceso de montaje y redujo la huella logística del proyecto.
En resumen, el concreto polimérico no es solo una solución funcional; es un salto hacia la construcción eficiente, sostenible e innovadora. Para proyectos como el Hospital General de Cuajimalpa, su uso no solo resolvió retos logísticos, sino que también demostró cómo este material puede transformar la manera en que diseñamos y construimos edificaciones modernas.