Las fachadas ventiladas son una solución arquitectónica que no solo combina diseño y funcionalidad, sino que también ofrece un impacto positivo en la eficiencia energética y la sostenibilidad de los edificios. Al integrar concreto polimérico en su composición, este sistema se convierte en una alternativa innovadora y duradera para proyectos que buscan optimizar el rendimiento térmico, reducir costos de operación y cuidar el medio ambiente.
Un ejemplo destacado del uso de fachadas ventiladas con concreto polimérico se encuentra en las estaciones Tecnológico y Lerma del Tren El Insurgente, donde se instalaron este tipo de fachadas sobre muros de concreto armado. Este proyecto no solo permitió mejorar la estética y la protección de las estructuras, sino que también maximiza el confort interior para los usuarios al reducir las variaciones térmicas así pues la eficiencia térmica de nuestro sistema de fachada contribuyó a la reducción del consumo energético del edificio, por ende, a la huella de carbono del edificio.
¿Cómo funcionan las fachadas ventiladas?
El sistema de fachada ventilada crea una cámara de aire entre el revestimiento exterior (en este caso, concreto polimérico) y el muro estructural. Este espacio actúa como un aislamiento natural que ayuda a regular la temperatura del edificio. Durante el verano, la cámara permite que el calor generado por la radiación solar se disipe antes de llegar al interior, mientras que en invierno contribuye a mantener el calor interno, reduciendo la necesidad de sistemas de climatización.
La implementación de fachadas ventiladas en el Tren El Insurgente refleja el compromiso con soluciones sostenibles que no solo benefician a los usuarios finales, sino también al medio ambiente. Al optar por concreto polimérico, se apuesta por materiales sostenibles que reducen significativamente las emisiones de CO2 así como las asociadas al transporte e instalación.